
Diferenciarse es hoy cada vez más difícil, y en un mercado en donde la calidad y los precios son similares, pareciera imposible. Por ello, la clave de los negocios está en el «branding», es decir, en el poder de la marca como elemento diferenciador.
Tom Peters en su nuevo libro "El meollo del Branding" destaca que la diferenciación parte de los intangibles de una empresa; del valor, la credibilidad y singularidad de una marca. Elementos que juegan un papel importante a la hora de plantear las estrategias de juego propias del Branding.
Para algunos es en el Branding donde nace toda la estrategia de comunicación, porque es aquí en donde nace la personalidad de la marca, entendida como una fusión de valores y emociones, en donde son los usuarios quienes le otorgan dichos significados por lo que resulta imprescindible asesorarse debidamente para lograr una correcta implementación de sus procesos.
Tal parece que esta pudiera ser la razón que ha llevado a Peters a afirmar: que son las historias y las experiencias más importantes que los productos, porque la capacidad de transmitir emoción es trascendental en un mundo controlado por la tecnología y de hecho esta ha sido la tendencia en efectivas campañas marketeras.
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